Tres letras de una matrícula y a inventar una frase con ellas. Punto para el primero que la cante. Las frases se dicen en voz alta: el móvil pone las letras, el cronómetro y el marcador.
Solo las tres letras. Las de las matrículas españolas nunca llevan vocales.
¡El primero que la cante! En voz alta, y vale todo.